Alejandro Valverde, El Rey de las Ardenas

Alejandro Valverde, El Rey de las Ardenas

El mundo del ciclismo no empieza y acaba con las 3 grandes vueltas por etapas: Tour de Francia, Giro de Italia y la Vuelta a España. Las más importantes por ese orden y a las que las españoles han dedicado más atención históricamente que a otras citas. Pero no solo de esas carreras vive el ciclista. Al contrario. En la primavera se disputan algunas de las más importantes pruebas ciclistas, carreras de un día llamadas clásicas, en las que ciclistas de todo tipo más allá de los aspirantes a ganar el Tour compiten. Ciclistas todoterreno capaces de superar duros repechos cortos y volar en el llano. No todos los ciclistas pueden ganar el Tour así como todos los ciclistas no pueden ganar una clásica. Clásicas como la Paris Roubaix( conocido como el Infierno del Norte, amada y odiada por muchos por sus duros tramos de pavés impregnados de ciclismo antigüo). Y la Milán San Remo, otro clásico.

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Sim embargo, algunas de las más importantes se concentran en una sola semana. Es el conocido como tríptico de las Ardenas compuesto por la Amstel Gold Race, en Holanda, y la Flecha Valona y la Lieja-Bastogne- Lieja( llamada la decana y de reminiscencias bélicas de la acometida alemana en la Segunda Guerra Mundial frente al Ejército norteamericano en las psotrimerías de la guerra) en Bélgica. Carreras de un día con unas características similares: finales en repechos duros y cortos, llamados muros, y una importante participación. Y con un gran dominio español en los últimos años.

Esta semana ha sido el momento de Alejandro Valverde que ha coronado unos resultados espectaculares. Segundo en la Amstel Gold Race y vencedor tanto en la Flecha Valona como en la Lieja-Bastogne-Lieja. En estas dos últimas pruebas ya ha vencido en tres ocasiones cada uno, igualando entre otros al gran Eddy Merckx. Solo se le resiste la primera. A sus 35 años y abandonado ya el sueño de conquistar algún día el Tour de Francia, Valverde se concentra en dos objetivos principales este año: ganar todas las clásicas posibles y la Vuelta a España. Además de intentar ayudar al colombiano Nairo Quintana a ganar el próximo Tour.

El estilo de Valverde se adapta como un guante al recorrido de estas carreras: explosividad para resistir y lanzar ataques en los muros, velocidad en grupos pequeños y habilidad rematadora para ganar a los rivales. Sobre todo si la carrera acaba en cuesta. Así ocurrió en el emblemático Muro de Huy, final de la Flecha Valona. Un duro repecho que no llega a los dos kilómetros y que en sus últimos 800 metros alcanza el 19% de desnivel. Una auténtica pared. Después de 200 kilómetros. Si en victorias anteriores, Valverde lo consiguió en un sprint cuesta arriba, atacando en los últimos metros, en esta ocasión, su equipo Movistar le llevó la prueba perfectamente controlada hasta el final y Valverde se colocó en cabeza imponiendo al final su punta de velocidad con una aplastante superioridad. Un guión calcado a los 5 días en Lieja, donde sigue siendo el único español que ha conseguido vencer pese a los múltiples intentos de Miguel Indurain en el pasado. Joaquín Rodríguez quedó en tercer lugar.

Parece que a los 35 años, Alejandro Valverde ha conseguido domar sus miedos interiores. Aquéllos que le impedían elegir la opción correcta en carrera ya fuera en el Tour, la Vuelta, en un Mundial o en alguna clásica. Dotado de unas piernas explosivas que le hacen capaz de reaccionar rápidamente de forma explosiva ante cualquier ataque, recobra sus apodos de Balaverde o el Imbatido de sus tiempos juveniles. Esta semana ha dado muestra de una madurez y de una claridad táctica que muchos no pensábamos verle a estas alturas de su carrera. La misma que le hizo imposible ganar una Vuelta a España más, la que perdió frente a Vinokourov, o haber logrado algun podio en el Tour de Francia. Es bueno equivocarse. Más si es ante el rey de las Ardenas.

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