El reto de Alberto Contador

El reto de Alberto Contador

La globalización ha llegado a todos los aspectos de nuestra vida, incluido el deporte. Esto lo vemos especialmente demostrado en el ciclismo. Un deporte tradicionalmente practicado a nivel profesional principalmente en Europa pero que a partir de los años 90 y, sobre todo, el siglo XXI se ha expandido internacionalmente a una velocidad de vértigo.

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Anteriormente lo habitual era que la temporada ciclista arrancara en Andalucía con la Ruta del Sol a principios de febrero. Eso ya ha cambiado radicalmente. Ahora las primeras carreras del año se disputan en Australia, Qatar e incluso en África con el Tour de Egipto. Un calendario exigente fruto de la apertura del ciclismo hacia nuevos mercados con sus ventajas e inconvenientes. Más dinero y patrocinadores pero con más inclemencias meteorológicas cómo relataba estos días Alejandro Valverde desde Qatar. Prefería subir 5 Tourmalets antes que soportar el viento y la arena.

La temporada 2015 arranca con el reto planteado por Alberto Contador de salir a disputar y ganar las dos grandes Vueltas: Giro de Italia y Tour de Francia. La decepción por el abandono en la última edición del Tour, por una caída al igual que Chris Froome, la compensó con su victoria en la Vuelta España sin apenas entrenamiento. Contador decía que no venía a disputarla pero no engañó a nadie. Y menos al resto de favoritos.

El reto planteado por Contador para 2015 es algo poco habitual en el ciclismo moderno. Miguel Indurain consiguió el doblete Giro-Tour dos años seguidos, 1992 y 1993, y el malogrado Marco Pantani fue el último corredor en conseguirlo, 1998. Actualmente, los ciclistas y sus equipos suelen plantear todo el calendario hacia la consecución de objetivo importante único, sea Giro o Tour, salvo imprevistos en forma de accidente o lesiones. O sanciones por doping cómo le ocurrió al mismo Contador por su positivo. De ahí la dificultad de lo que intenta hacer el corredor de Pinto. Hoy en día, los equipos planifican al milímetro la temporada de sus principales corredores. Cuánto correr y que tipo de esfuerzos se van a realizar gracias a la tecnología que miden en cada momento las pulsaciones de loc corredores y cuántos vatios de potencia están usando. El mejor ejemplo de esto es la manera de correr de Froome: siempre pendiente de los marcadores electrónicos de su manillar que mide sus esfuerzos.

Eso sí. No llega tan lejos cómo la payasada planteada por el propietario del equipo de Contador, el ruso Oleg Tinkov, de poner encima de la mesa un millón de euros para que los ciclistas más importantes disputaran las tres rondas grandes en el mismo año. Nadie se lo ha tomado en serio.

La estrategia de Alberto Contador será distinta a la que seguirán sus dos máximos rivales, con permiso del último vencedor del Tour Vincenzo Nibali, Froome y Nairo Quintana. Mientras Contador gaste fuerzas en Italia, los otros dos aspirantes enfocarán su temporada en llegar en las mejores condiciones y lo más enteros posibles a la salida en Francia. Entre Giro y Tour hay apenas un mes de diferencia y lo que se gaste en Italia puede que no se recupere en Francia. El ciclismo es un deporte en el que la recuperación de los esfuerzos, acumulados etapa tras etapa, es fundamental para ganar carreras. Sobre todo cuando los años van pasando y Alberto Contador tiene 33. No es lo mismo que con 24. Bien lo sabe nuestro ET español, Pau Gasol.

Sin ir más lejos, el colombiano Nairo Quintana renunció el año pasado a correr en el Tour para ganar el Giro de Italia con una exhibición a pesar de quedar en segundo lugar, ganando una etapa en el Tour de 2013. El Tour de su debut. La planificación de Eusebio Unzúe y del equipo Movistar le llevaron a Italia y luego a la Vuelta a España donde tuvo que abandonar cuando era lider y sufrió una doble caída que le obligaron a abandonar.

Tiempo habrá de comprobar si la estrategia de Contador es la adecuada. En principio no lo parece pero estaremos atentos.

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