Laia Sanz: la Reina del Desierto

Laia Sanz: la Reina del Desierto

 

2014 ha sido un año espectacular del deporte femenino español destacando por encima de todos la nadadora Mireia Belmonte y sus records. Un monstruo competitivo que se encamina por derecho propio hacia el puesto de mejor deportista española de todos los tiempos y que trasciende el mundo del deporte para llegar a toda la sociedad.

Pero no es el único caso. Las guerreras de la selección femenina de balonmano se han hecho con un hueco en la historia al igual que las de Baloncesto. En 2015 el año deportivo arranca, como en años anteriores, con la disputa del rally más duro del mundo, el Dakar. Afianzado ya en Sudamérica después de su prolongada trayectoria en África, nos ofrece un espectáculo duro, visual y de otra época.

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Además, se trata de una competición eminentemente masculina donde la presencia de la mujer es escasa. Por esa razón, tiene más mérito la participación y progresión de Laia Sanz, una auténtica guerrera del desierto. Después de ganar 16 Mundiales de trial y enduro, en 2011 se embarcó en la aventura de participar en el rally por excelencia: el Dakar. Con la de este año, cuenta 5 actuaciones sin haber abandonado, de momento, en ninguna de ellas y progresando poco a poco en la clasificación. Desde el puesto 39 en su primera participación hasta el puesto 16 en 2014 siendo la mejor, y única mujer, en completar la prueba en la categoría de motos. Estos buenos resultados le permiten montar en 2015 una Honda oficial, gracias a su potencial.

En 2015, La Reina del Desierto Laia Sanz, está rompiendo más barreras aún. El Dakar es una carrera exigente y muy dura. No se trata solo de correr mucho y bien sino de tener fortaleza física y mental para superar todos los obstáculos. Dunas, problemas de navegación para encontrar el mejor camino y habilidad para llevar la moto por el camino correcto reprimiendo las ganas de dar gas y de correr por encima de las posibilidades del camino o de tu máquina.

En la etapa maraton disputada el pasado lunes, dos días, a 4.000 metros de altitud y sin asistencia técnica, Laia Sanz alcanzó la quinta posición en la etapa y ascendió a la octava posición de la clasificación general absoluta que mantiene a día de hoy. Un puesto nunca antes logrado por una mujer en el rally. En la etapa más dura, con multitud de abandonos debido a problemas mecánicos y físicos, con muchos pilotos aquejados de hipotermia, la figura de Laia emergió para sobrevivir y adentrarse entre los 10 mejores pilotos del Dakar.

Para hacerse una idea más clara, el hasta entonces lider Joan Barreda cedió más de 3 horas y pilotos experimentados como Jordi Viladoms tuvieron que abandonar. El Salar de Uyuni, a unos 3600 metros en Bolivia, se convirtió en el cementerio de las aspiraciones de muchos. La lluvia del día anterior transformó un desierto salino en una auténtica trampa en forma de piscina mezclada con arena, lluvia y apenas dos grados de temperatura. La mezcla de sal y lluvia amenazaba las monturas y mientras, los pilotos, ateridos de frío, intentaban seguir adelante en mitad de una trampa.

En 2014, ante unas circunstancias similares, la organización decidió que la caravana no pasara por el salar. Pero la leyenda del Dakar se construye por momentos así. Dureza, lucha extrema contra los elementos( pasando de temperaturas superiores a los 40 grados al frío más traicionero), abandonos y suerte. La épica de la lucha del humano contra un medio hostil y la aventura por encima de todo. Y el riesgo de tener que abandonar, sufrir una caída y lesionarte o algo peor. Una especie de actualización del sangre, sudor y lágrimas.

Laia Sanz lo ha conseguido. Con esfuerzo y determinación ayudando a romper barreras en un mundo donde mandan los hombres para hacer el camino más fácil a otras mujeres que vendrán.

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