El declive de Tiger Woods

El declive de Tiger Woods

Hubo una época en el mundo del golf en la que nadie dudaba de que Tiger Woods sería capaz de superar el record de 18 victorias en torneos del Grand Slam del gran Jack Niklaus. La duda sería saber cuando lo lograría. Era algo que se daba por hecho.

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La realidad hoy es bien distinta. Superado por Lebron James cómo el deportista con la mejor valoración de marca, según la revista Forbes, su descenso en el ranking mundial le ha llevado a bajar hasta el puesto 62, un lugar solo frecuentado en sus primer año como profesional y por muy poco tiempo. Tiger fue 10 años casi seguidos número 1. El contador de grandes se paró en 14 para Tiger Woods en 2008 cuando estando cojo ganó el Open USA en el desempate ante Rocco Mediate.

¿ Cómo ha podido llegar a este nivel el “jugador perfecto”?. El descenso a los infiernos de Tiger Woods se inició con una cuestión personal. El descubrimiento de algunos mensajes comprometedores en su teléfono móvil por su mujer, la sueca Elin Nordregen, puso de manifiesto las mentiras de Tiger Woods. Visto cómo el padre y marido ejemplar, el descubrimiento de su doble vida terminó con su coche empotrado en la puerta de su casa y su nivel de juego y confianza por los suelos. Pérdida de patrocinios y una larga separación de los campos no hicieron sino incrementar las dudas sobre su futuro. Una vida oculta tras la publicidad y las competiciones que pudo mantener durante muchos años hasta que todo estalló en mil pdeazos. Y, entre ellos, su juego. Un juego caracterizado por una potencia descomunal y una precision en el green que le hicieron ganar muchos torneos. Cómo si fuera un robot, alguien diseñado no para jugar al golf sino para ganar al golf.

Además, Tiger Woods tuvo que hacer frente a una lesión recurrente en su carrera. Sus problemas de espalda han ido a más durante los últimos años y ésa no suele ser una lesión que vaya a menos en el mundo del golf. Sobre todo teniendo en cuenta que Tiger bordea ya la cuarentena, cumplió 39 años en Diciembre. La espalda le ha provocado períodos de largas ausencias y en el inicio de este año 2015 no le han permitido obtener buenos resultados: último en el torneo de Phoenix, sin superar el corte y firmando la peor vuelta de su vida, 82 golpes.

A pesar de todos sus problemas, físicos y personales, Tiger intenta volver a lo más alto. Lucha contra el paso del tiempo, contra su espalda y contra el legado de Jack Niklaus en la distancia. Para ello, lo prueba todo. Nuevas bolas de golf, Nike por supuesto, que le hagan ganar distancia y un nuevo swing con el que recuperar sus viejas sensaciones protegiendo al mismo tiempo su maltrecha espalda. Pero donde tiene mucho trabajo para mejorar es en su juego corto, en el green con el putt y alrededor de él. Donde solía marcar las diferencias. Nuevo entrenador también, Chris Como, con el que trata de volver a la élite. Y nueva novia, la esquiadora Lindsey Vonn.

Tiger Woods es el princiapl responsable de la espectacular expansión del golf. Un deporte convertido en un auténtico negocio, con millonarios premios que han subido exponencialmente desde la irrupción de Tiger en 1996. Las audiencias televisivas han crecido mucho con Tiger y eso significa más dinero a repartir. Todo lo que tocaba Tiger se convertía en oro. Y no solo para él. El resto de jugadores del circuito también han experimentado un incremento notable de sus ganancias gracias a que los patrocinadores se han volcado en el golf desde que Tiger está en el circuito.

La recuperación de Tiger a su mejor nivel es posible. Pero cada vez es menos probable. El reloj juega en su contra aunque el golf sea un deporte en el que se pueda rendir a gran nivel una vez pasados los 40 años. Ahí tenemos a nuestro Miguel Ángel Jiménez para demostrarlo. Veremos si es capaz de hacer bueno el apodo que le puso su padre de Tiger, en honor a un compañero suyo boina verde en la guerra de Vietnam que le salvó la vida. Solo falta que Tiger sea capaz de salvar la suya.

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