El Masters de Augusta espera a Tiger Woods

El Masters de Augusta espera a Tiger Woods

No es el torneo de golf más antigüo del mundo. Pero si es el único torneo del Grand Slam que se disputa siempre en el mismo campo. Eso ya quiere decir algo. Si, además, su origen va unido a uno de los mitos más grandes del golf como es Bobby Jones, el campo, la mística y la leyenda se unen en una perfecta simbiosos de competición, verde y azaleas en el sur de Estados Unidos.

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Comienza este jueves el Masters de Augusta de golf, primer torneo del Grand Slam del año. Y lo hará con la presencia confirmada de Tiger Woods. Después de varias rondas de entrenamiento discretas en el propio campo de Augusta, Tiger Woods reaparecerá en su primer torneo desde el mes de Febrero y lo hace en un campo especial. Cuidado al máximo y con un triángulo mortal a las aspiraciones de los jugadores conocido como el Amen Corner: el green del hoyo 10, el 11 al completo y el hoyo 12. Dos pares 4 y un par tres corto y tenso con un green pequeño y estrecho con un lago con fuertes corrientes de aire justo a su entrada. Se dice que se entra rezando para poder dominarlo.

El declive de Tiger Woods en los últimos años ha continuado hasta llegar a lo más hondo reflejado en su pobre clasificación. Actualmente, es el número 106 del mundo. Un puesto en el que solo apareció en sus primeras semanas como profesional. Se retiraba de la competición hasta que fuera, de nuevo, competitivo, según sus propias palabras. El apagón que sufrió con el descubrimiento de su doble vida y el posterior divorcio así como continuas lesiones( rodillas, espaladda y tobillos, principalmente) le han impedido volver a rendir a su nivel. Incapaz de ganar torneos, ha modificado su swing para mejorar su juego y proteger un cuerpo sometido a las tensiones de la máxima competición desde hace 20 años.

Pero no ha surtido el efecto deseado. El juego de Tiger se basaba en tres pilares. Un enorme drive con el que completaba grandes distancias, un maravilloso juego corto alrededor del green y una gran efectividad con el putt para terminar los hoyos. Actualmente, no conserva ninguna de estas 3 características y el campo de Augusta castiga especialmente los errores alrededor del green. Un recorrido duro, jalonado de trampas y que no permite errores. Ni de elección de golpes ni en la materialización de los mismos. Veremos si la escasa confianza de Tiger actualmente en su juego, le permite tener un resultado honroso.

La nómina de aspirantes es amplia. El principal sigue siendo el número 1 del mundo, el irlandés Rory Mcllroy, a pesar de su descalabro en 2011. Empezó la última jornada con 4 golpes de ventaja y acabó a 10 golpes del vencedor. Perdido en el campo como su bola en el hoyo 10. Pero es el máximo favorito en un año irregular de juego. Por detrás aparece el norteamericano Jordan Spieth, segundo el año pasado ante uno de los grandes pegadores del circuito como Bubba Watson. Pero hacer previsiones en Augusta es complicado. Casi nunca se cumplen.

La participación española cuenta con la esperanza de ver a Sergio García luchando por el título en un campo con el que mantiene una relación de amor-odio bastante particular. Un quiero y no puedo en un campo exigente y no apto para todas las cabezas. Por juego y capacidad, Sergio debería estar en la pomada en busca de ganar su primer grande y alejar bastantes fantasmas. Nuestra representación se completa con Miguel Ángel Jiménez, incombustible a sus 50 y pocos, y con el maestro José María Olazábal, ganador de dos chaquetas verde en Augusta y último europeo en ganar este torneo. En 1999. Ya ha llovido desde entonces. Olazábal se presenta en Augusta con su mejor resultado en mucho tiempo. Noveno en el torneo Hassan II del Circuito Europeo con una última vuelta de 66 golpes. Y llega su campo favorito.

No es el torneo con mayor premio económico del mundo. Pero sí el más prestigioso. Se podria honrar a otro vencedor europeo en este torneo. Un tal Severiano Ballesteros.

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