Atlético Madrid-Barcelona: una batalla interrumpida

Desde que Simeone cogió las riendas del Atlético Madrid las señas de identidad del equipo estaban claras. Un equipo fuerte y competitivo que no daba un balón por perdido y con unas ganas y confianza ciegas en sus posibilidades. Ante cualquier rival y en cualquier circunstancia. Esta fortaleza era más evidente en las eliminatorias a doble partido. De 14 había vencido en 12. Las dos que perdió fueron precisamente en las que tuvo que remontar un resultado adverso en la ida.

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Eso es lo que le ocurría hoy al Atlético de Madrid en la vuelta de los cuartos de final. Tenía que remontar el 1-0 de la ida en el Camp Nou y el partido empezaba especialmente bien para los intereses atléticos con un gol en el primer minuto de Fernando Torres. Se repetía el guión de la eliminatoria frente al Real Madrid. Gol del Niño nada más empezar y la eliminatoria igualada nada más iniciarse el partido.

Una primera parte vibrante y exigente. Con Griezmann y Fernando Torres haciendo daño y con un ambiente de remontada. El público encima y con alternativas por los dos equipos. Lo peor estaba por iniciarse. Un árbitro presa de los nervios y cometiendo muchos errores. Un penalti a favor del Atlético, transformado por Raúl García, fuera del área y un penalti no pitado por manos claros de Jordi Alba cuando el balón iba a puerta. Además no tuvo suerte porque en esa misma jugada un contraataque espectacular del Barca empezado por Messi, continuado por Alba y rematado por Neymar convertía el 2-3 en el marcador. Antes Miranda en propia puerta hacía el 2-2.

A partir de ahí el lío. Al enfilar el túnel de vestuarios contemplamos un espectáculo ya visto antes. Neymar provocando y riéndose de los contrarios. Especialmente de Raúl García, un tipo de sangre caliente. Una pelea que derivó en amenaza de tangana y que se prolongó en el túnel de vestuarios. Al reanudarse la segunda parte no volvieron 22 jugadores sino 21. El imputado Gabi fue expulsado en el túnel de vestuarios por el colegiado. No están claros los motivos pero algo tuvo que decirle al colegiado. El caso es que el partido y la eliminatoria estaban muertos.

La segunda parte fue infumable. La batalla quedó sentenciada en el descanso. Desde el mismo arranque se notaba que los jugadores del Atlético de Madrid estaban desquiciados. Sobre todo Arda Turan que en un ataque de rabia y desesperación tiró su bota contra el colegiado sin acertar a darle. Le sacaron tarjeta amarilla. Si hubiera tenido más puntería, habría obtenido la roja. Una imagen para la historia. A partir de ahí el partido tuvo como principal aliciente ver los piques y entradas que los jugadores atléticos le hacían a Neymar, convertido en chivo expiatorio y pim pam pum de la frustración atlética. La línea entre agresividad y violencia se hacía cada vez más pequeña y el Barcelona, con buen criterio, dormía el partido para enfriar los ánimos.

Acabó el Atlético con 9 por expulsión por doble amarilla de Mario Suárez. Una entrada a Busquests y otra a Messi que no venían a mucho cuento solo entendibles desde la desesperación. Un Barcelona que ha mejorado mucho desde la derrota ante la Real Sociedad y ha encadenado tres victorias seguidas contra el Atlético Madrid cuando el año pasado no lo consiguió ni una vez en 6 partidos. Simeone lo resumió muy bien en la rueda de prensa posterior al encuentro. » El partido se acabó en la primera mitad«.

Veremos cómo reacciona el Atlético Madrid ante esta derrota. Sobre todo por las formas. Si anteriormente tenía fama de equipo violento, ahora será más. Hay que saber ganar y perder. Aunque Neymar se ría de ti.

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